La televisión pública da la bienvenida de nuevo a los festejos taurios tras seis años de censura. La "caja tonta" que vomita a diario bazofias de grandes dimensiones tales como la interesante vida de Belén Esteban o las esperpénticas tertulias del cotilleo barato ha vuelto a dar cobertura al mundo de los toros. Aún siendo una noticia positiva el espectáculo taurino no las tiene todas consigo si no se cuida la calidad de los espectáculos. La pequeña pantalla que carece de "espíritu santo", como dijo Rafael de Paula, ha estado huérfana durante éste tiempo de las retransmisiones que ha acaparado en su totalidad Canal Plus que dicho sea de paso han realizado un gran trabajo.
Atrás queda la tontería del horario infantil que fue la excusa para borrar de un plumazo la programación taurina. En horario infantil habría que erradicar tanta violencia....