Francisco Becerra, redactor de la web La Sacristía del Caminante, intenta aportar una nueva visión sobre los vinos de Jerez, la cultura del copeo, el estar a pie de barra, los Tabancos, y el sentir del jerez entre los jerezanos. Dentro de la actualidad que comprenden nuestros generosos, la opinión, la crítica, crónicas o artículos serán los puntos referentes en esta sección, esperemos no quedarnos cojos y reciban un cordial saludo. El que sigue es el primer artículo con el que se inaugura esta nueva sección:
Si los Tabancos están siendo todo un revulsivo en nuestra ciudad, es algo irrefutable, fíjense que por una vez nos están copiando hasta en Sevilla. Estos establecimientos expiden vino de jerez a por doquier, han pasado gracias a su reinvención a ser puntos de encuentro de los jóvenes y no tan jóvenes, mezclando parroquianos y clientes en uno de los mejores ambientes de nuestra ciudad. Ya no es raro ver grupos de turistas con sus mapas surcando medio centro jerezano buscando uno de estos establecimientos, o a jóvenes pidiendo un Palo Cortao y conversando eso de la Penúltima, algo inaudito hace apenas un lustro. El acercamiento del vino de Jerez a su término local, a sus gentes se mueve de una manera más social y dinámica, donde se apuesta por la creatividad, la cultura del copeo, el arte, la literatura y por supuesto por nuestro vino, el Jerez.
La defensa de estos establecimientos de beber vino a granel de calidad, es una forma de introducción a las primeras marcas de jereces, el vino de Jerez es un generoso muy personal y en el tabanco, lo fomentan, lo cuidan y te enseñan muchas veces de manera altruista a comprenderlo. Gracias a ellos, la manera de vender nuestros vinos ha cambiado en la hostelería; la honradez, el tener los precios a la vista, buenas cartas de maridaje y apostando siempre por los productos de la tierra, entre ellos el queso Payoyo, la mojama de Barbate, o el paté de perdiz, e incluso recuperando las tapas calientes tan jerezanas como la sangre con tomate, el ajo o la sopa de tomate dando un poquito más de luz a la industria gastronómica gaditana.
La reinvención del tabanco ha marcado una innata personalidad entre ellos, ha posibilitado el acercamiento de los jereces a un mayor público, en alejarse de esos demonios y perjuicios de los diferentes estratos sociales, tanto del endémico curdelismo como del elitismo que rodeaba nuestros caldos. Con la llegada de la reinvención del Tabanco, también ha llegado una clase media, esa que los señores de arriba se quieren cargar, se vuelve a apostar por las posibilidades reales de consumo de nuestros vinos.
No tendremos una calle Laurel llena de bares, en referencia a la céntrica calle de Logroño, pero tenemos una ruta de los Tabancos, Tabancora, una unión que mana del esfuerzo de unos pocos y el querer de otros tantos. Y sin ir más lejos, con un golpe en la mesa y un ¡Vámonos que nos vamos!, el Consejo Regulador, Tabancora, y las Bodegas Lustau, coincidiendo con las actividades del Día Europeo de Enoturismo, presentaron en la Sacristía de dicha casa bodeguera, justamente entre las bodegas La Campana y La Emperatriz, la ruta de los Tabancos, esperemos que los jerezanos se vuelvan a reencontrar con su vino y no se descuide más el jerez para que se vuelva a vender y respetar en Jerez.
Autor: Francisco José Becerra Marín (Redactor de La Sacristía del Caminante)
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