Hablar de libros es hacerlo de gustos y sensibilidades y, por tanto, de experiencias personales. Todos tenemos derecho a no leer un determinado libro, a releer mil veces otros o a saltar por sus páginas como más nos venga en ganas.
Leer es ante todo disfrutar de forma muy personal, pero nunca está de más dejarse llevar por alguna que otra recomendación, de esas que avivan la curiosidad y animan a aprobar si en verdad la experiencia de una lectura es tan grata como pintan. Y este es el caso que a partir de esta semana nos ocupa aquí: animar el placer por la lectura que todos llevamos dentro.
Y para empezar no hay mejor camino que hacerlo con una historia que sin duda alguna va a ser la revelación de la temporada y que se mantendrá en nuestra memoria como uno de los mejores títulos que leamos en estos últimos años.
No cabe duda de que siempre hay libros que vienen precedidos de buenas críticas y de mejores ventas pero que después se desinflan cuando se leen, y lo hacen de forma tan dramática que la mayoría ni siquiera son capaces de aguantar si quiera el paso del tiempo. Sin embargo hay otros que sorprenden desde la primera página y que hacen válidas tantas gratas referencias y que, además, están predestinados a superar la barrera del tiempo que tiende a dejar por el camino tantas novedades literarias como salen al mercado. Sin lugar a dudas 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' (Alfaguara, 2013) es uno de estos últimos casos.
Más aún, acaba de salir al mercado y ya está destinado a superar los obstáculos de la frágil memoria del lector, de modo que de aquí a pocos años seguro que ya se incluye entre los clásicos de su género, la novela negra. Y es que, con apenas 27 años, el suizo Jöel Dicker está arrasando en Europa y ha entrado muy fuerte en España con su segunda novela. Su maestría técnica, su complicado discurso narrativo, en el que intervienen distintos puntos de vista y dos narradores, y los sobreplanos temporales con los que cuenta, están tan logrados que al lector todo le parece sencillo durante su disfrute, quedando a merced de adonde quiera llevarle la acción. Un asunto muy difícil de conseguir pero que para Dicker parece realmente simple.
Con un inicio absolutamente sencillo, inspirado en el directo lenguaje periodístico de la noticia de prensa, Jöel Dicker va tejiendo un entramado de acciones que absorbe a quien lo lee y acorta sin apenas sentirlo sus extensas 666 páginas, de las que difícilmente se puede apartar la vista. Concretamente, y sin revelar nada que no se deba, se trata de una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita que hay que desvelar en esta incomparable historia policíaca.
El protagonista, Marcus Goldman, es un joven escritor que con 28 años se había convertido, con solo una novela publicada, en la nueva gran promesa de la literatura norteamericana. Acosado por su agente y por su editorial para que publique la segunda, se ve sumergido en una terrible crisis de la página en blanco, un bloqueo que le impide escribir. Desesperado, acude a la única persona que puede sacarle de su crisis personal, Harry Quebert, el hombre que le convirtió en escritor. Harry Quebert es autor de una novela considerada una obra maestra, es uno de los autores más leídos y respetados de América. Les unía una estrecha amistad desde hacía años, cuando fue su alumno en la Universidad de Burrows, en Massachusetts.
La trama principal, que se desarrolla en el año 2008, se alterna con las entrevistas que realiza Marcus a los diferentes testigos, incluido Harry, y que le permiten ir reconstruyendo los sucesos del año 1975. La narración va alternando los diferentes escenarios con acierto, presentando las piezas del complejo de puzle y dejando que el lector les busque su sentido. Pero cuanto más investigue Marcus, mayores serán los secretos y enigmas que aparecen ocultos bajo la fachada idílica de Aurora y sus habitantes.
La investigación se convertirá también en la oportunidad de escribir el libro que tanto se le resiste a Marcus. De esta forma, el escritor cierra su perfecto círculo narrativo, que mantiene atrapado al lector desde la primera página.
La novela ha ganado el Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Su primera novela, 'Los últimos días de nuestros padres' (no publicada aún en España), resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos.
No es exagerado decir que este libro es absolutamente redondo, completo y que se acerca mucho a conseguir el reto literario de la novela total.
Una lectura sin duda muy recomendable y que es ante todo adictiva.
Eva Nicasio. libreriaqasida.blogspot.com