Ser un actor al que le suceden cosas de verdad. Eso era para Orson Welles ser torero. En la intimidad de una veintena de fotógrafos y tres cámaras de televisión fueron inhumadas en 1987, en la finca Recreo de San Cayetano, propiedad del ex matador de toros Antonio Ordóñez, en Ronda, las cenizas del director de cine Orson Welles Ése era su deseo, según anunció su hija Beatrice que aquel año contrajo matrimonio en la Catedral de Sevilla.
El autor de la que dicen ha sido una de las mejores películas de la historia descansa en Ronda dónde fraguó una amistad con el maestro Antonio Ordóñez basada en la admiración mutua.
En la imagen que nos ocupa aparece también Cano, decano de la prensa gráfica, que inmortalizó a Manolete en Linares para la posteridad. Un cámara graba una película en la plaza de Pamplona y Ordóñez parece haber terminado la faena. Otros tiempos en los que ilustres de la cultura, como Orson Welles, Heminway o Picasso vivian con pasión la tauromaquia.