Chenel Nº 5

23/10/11 +Jerez +Jerez
El concepto del toreo del diestro Antoñete giró sobre el eje de la pureza. Ortodoxia, clacisismo, verdad... todo ello con el empaque asolerado del maestro madrileño.Se ha ido uno de los últimos románticos del toreo, aroma Chenel Nº 5, como dijo Joaquín Vidal:"Antoñete es de esos que van por la calle y dice la gente ahí va un torero. Eso es simplemente torería". Cinco motivos pueden resumir el toreo de Chenel, cinco razones para recordar al maestro que afirmaba que solo tuvo cinco pecados: "Torear, beber, fumar, amar y jugar..."1. Las distancias y la colocación: no se entendería el concepto de Chenel sin las distancias. Citar a varios metros para hacer venir al toro incrementando así la emoción del toreo. Varios han sido los toreros que luego han seguido esa estela como Cesar Rincón y José Tomás. Parar, templar y mandar en una losa, girando para dejarla puesta y siempre cargando la suerte....colocado siempre para ligar.2. Los remates: Chenel decía que había que rematar las series con un solo pase de pecho y no dos como se estila actualmente, como él mismo explicaba; "Es como si le digo a un amios dos veces adiós .... con una vez basta". Los finales de faena del maestro madrileño han tenido rúbrica llenas de belleza con muletazos de la firma, trincheras, y pases del desdén marca de la casa... sin olvidar la forma de salir de la cara del toro. Llenar los espacios, imprimir torería a todo, aroma Chenel...3. La izquierda, el toreo caro al natural: Poco toreros han ejecutado el toreo al natural con tanta pureza. Siempre cruzado para citar con el medio pecho, la muleta ligeramente retrasada y ligar el último con el de pecho sin enmendarse. 4. Rafael Ortega el espejo, Manolete su ídolo: Antoñete siempre afirmó que su referencia era el maestro de San Fernando Rafael Ortega por haber seguido el mismo concepto. Nada mas que hay que ver los videos del isleño para comprobar que ambos siguieron la misma línea de ortodoxia y pureza. A Manolete lo admiró desde que era niño pues le impresionaba su semblante en el patio de cuadrillas de Madrid ya que según el maestro Chenel tenía un aura especial.5. Fumador, jugador, amante de la copla y el flamenco, el último romántico: afirmaba que si le dieran a elegir no le importaría morir en la plaza vestido de torero. Nunca aceptó verse retirado de ahí su continuas despedidas. Su última actuación vestido de luces fue hace diez años cuando rondaba los setenta nada y nada menos. Antoñete fue un fumador emperdernido como casi todo los toreros de su época y el juego también fue su perdición. El cante flamenco y la copla fueron otra de sus pasiones sin olvidar a las mujeres, de tal forma que como él mismo afirmaba; "amar, fumar, beber, jugar y torear han sido mis cinco pecados"...
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