Dicen los entendidos en liderazgo que un líder es alguien que encabeza y dirige a un grupo. Da igual que sea en la política, en el deporte, en la religión o en la empresa; esta reflexión es aplicable a cualquier campo.
El líder es el que orienta a los demás, influye, convence, premia y castiga para que se trabaje con entusiasmo y se logren los objetivos.
Cuando algo resulta mal, el líder asume la culpa. (Yo soy el culpable).
Cuando algo resulta más o menos bien, el líder comparte la responsabilidad con su grupo. (Nosotros lo hicimos).
Cuando algo resulta excepcional, el líder señala a su grupo. (Ellos lo hicieron).
Leía en FORBES que los buenos líderes que comienzan a dejar de serlo se pueden detectar si repiten constantemente las siguientes acciones:
- Empiezan a pensar en lo que les beneficiaría a ellos mismos en vez de al equipo.
- Dejan de admitir sus equivocaciones, e incluso echan la culpa a otros.
- Ponen excusas constantemente ante las decisiones que no gustan al grupo.
- Sienten que ya no forman parte del equipo, ahora solo lo dirigen.
- Ya no hablan de "buenos resultados" sino de "ganar dinero".
- No muestran empatía cuando tienen que tomar decisiones drásticas.