Entre otras cosas, la semana pasada hablamos de la función social del teatro, y añadimos que no es lo mismo teatro social que la función social del teatro. Por lo que hoy vamos a hablar de teatro social, llamado también teatro del oprimido.
Tenemos en el dramaturgo, pedagogo y actor teatral brasileño Augusto Boal a su precursor en los años 60, y a su hijo Julián un continuador actual de sus teorías.
Instrumento para resolver conflictos
Un concepto tan amplio como el teatro social puede referirse al teatro como terapia o al teatro con contenidos más reivindicativos.
Sin embargo, para muchos hay un teatro social, conocido también como teatro del oprimido, con una orientación muy concreta: transformar al espectador en protagonista de la acción y ayudarle a resolver conflictos reales.
Este subgénero teatral tiene como objetivo mostrar el teatro como herramienta para resolver conflictos desde otra perspectiva, aprovechando la imagen y el movimiento de los cuerpos.
La ficción se vuelve realidad
Violencia de género, discriminación racial, anorexia, alcoholismo o explotación laboral. Los asuntos que toca este tipo de teatro son tan variados como conflictos entre personas pueden existir.
A los participantes se les pide que creen una escena. Luego se trabaja la resolución del conflicto, que debe ser lo más realista posible. Así, los expectactores observan, participan y proponen soluciones: Nada es ficción. La forma de representar la realidad nos parece ficción, pero en realidad actúas en tu propio rol.
Otra característica es que la escena puede acabar sin desenlace positivo o puede dar resultados muy llamativos: A veces se llega a la situación ideal cambiando un gesto, una situación física o una actitud personal.
Y la semana que viene, más.
Disfruten de la vida, disfruten del TEATRO y de Grupo teatro Jerez.
Carlos Cabral Herrera, director de Grupo teatro Jerez.
www.teatrojerez.es / @teatrojerez