Los trabajadores del la zona de Rayos del Hospital de Jerez, la más afectada por el incendio sufrido en un almacén de esta área el 23 de mayo, están cansados de trabajar en condiciones insalubres y han lanzado un ultimátum a los responsables administrativos: si esta semana no se toman medidas para sanear y limpiar los restos de hollín que aún permanecen en diferentes elementos como plafones de luz, placas ignífugas o conductos de aire acondicionado, elevarán denuncia ante la Inspección de Trabajo. Según reconoce el colectivo de trabajadores, que lamenta que ningún sindicato se haya preocupado hasta ahora por sus circunstancias laborales tras el incendio, las condiciones en las que ejercen diariamente su trabajo les está acarreando problemas de salud y temen que a medio y largo plazo las secuelas puedan ser aún peor. De ahí que demanden que se tomen medidas para la limpieza a fondo de los elementos que aún siguen afectados por los restos del material que en su día ardió.

Las misma placa ignífuga tras ser limpiada.Por el reverso, completamente negra, lo que están respirando.
De hecho, los trabajadores denuncian que en ningún momento se ha contratado a personal especializado en la limpieza de este tipo de sucesos, empresas -aseguran- que cuentan con material químico y mecánico necesario para combatir el hollín, y que ha sido solo el personal propio de limpieza del centro, sin contar si quiera con los útiles de seguridad exigidos, como mascarillas tipo 'pico de patos' (que impiden que se transpire el material tóxico), ni productos de saneamiento adecuados para combatir una sustancia “tan grasienta y tóxica como el hollín” procedente del plástico quemado. Ni siquiera, insisten, se ha aumentado el personal; tan solo se ha desplazado de un departamento a otro. En este sentido, quedan aún restos de hollín en el reverso de las placas ignífugas (precisamente lo que no se ve desde el exterior), en los plafones lumínicos y hasta en los conductos de aire acondicionado. El personal de mantenimiento, aclaran, no tiene orden de cambiar ninguna de esta instalación y ni siquiera se ha cursado orden para la limpieza o sustitución de los elementos de la ventilación.
Pese a que han sido muchas y constantes las reuniones mantenidas por el personal tanto con los jefes de servicios, como con los responsables de la Unidad Medicina Preventiva y otras áreas responsables de la seguridad del Hospital jerezano, no se han tomado medidas para revertir la situación, que para los trabajadores sigue siendo insoportable. Basta con decir que esta pasada semana se ha producido alguna nueva baja de personal técnico de la zona de TAC, tras sufrir episodios de vómitos y diarreas. “Esto está pasando con personas sanas y conscientes. Pero, ¿qué ocurre si le afecta a un enfermo que bastante tiene con sus dolencias para reconocer otros problemas, o peor, que esté inconsciente o sedado?”, se preguntan.

Plafón de luz de la zona administrativa totalmente negro por el hollín.
Sin querer alarmar a la población, advierten que son muchos los usuarios que se quejan diariamente del mal olor y de problemas para respirar cuando acuden a alguna prueba de diagnóstico en Rayos. Sin embargo, denuncian, la inspección médica está dando altas a los trabajadores de baja por considerar que “no hay datos oficiales” de que las condiciones en esta zona de trabajo sean perjudiciales para la salud. Hasta la fecha, se han llegado a dar de baja hasta 40 técnicos de estas áreas afectadas. Las únicas medidas que se han adoptado hasta ahora es desplazar varias veces y de forma puntual al personal administrativo de Rayos a otras instancias, como las aulas formativas para residentes, y utilizar un camino alternativo para conducir a los enfermos hasta Rayos sin pasar por la zona más afectada por el incendio, precisamente donde trabajan ellos diariamente. “Han adaptado una rampa por la zona de formación para sacar a los enfermos en camillas desde la zona de familiares hasta Rayos por el exterior, de forma que evitan los pasillos afectados, pero restan toda intimidad a los usuarios”, lamentan.
Lo que subyace bajo toda esta situación, a juicio del colectivo de trabajadores, es que el lugar donde se produjo el incendio el pasado 23 de mayo es un almacén que antes fue vestuario médico y que, por tanto, no está habilitada para este nuevo uso, que requiere de infraestructura adecuada para el almacenaje de material fungible (todo tipo de productos plásticos, jeringuillas, mascarillas, bolsas de orina, pañales....) y la recarga eléctrica de otros materiales sanitarios. “Suponemos que esto ha hecho que el seguro se desatienda de actuar, y como habrá que pagar la limpieza y nunca hay dinero, así estamos”, reflexionan. “Los directivos y políticos solo dan explicaciones cuando hay fotos de por medio, pero a los trabajadores no nos responden”, se queja un colectivo que asegura que algunas medidas como los informes sobre partículas en suspensión o los de seguridad nuclear en la zona de TAC solo valoran que los aparatos funcionen correctamente, no que el hollín escondido esté haciendo mella en la salud de los trabajadores.
El área que sí permanece cerrada a “cal y canto” es la zona administrativa y la sala de despertar del hospital de día.