<p>UPACE Jerez</p>

02/06/13 +Jerez Jesús Sánchez

En su sede de la avenida Puertas del Sur, en UPACE se ofrece una atención integral al afectado desde su nacimiento, ya que generalmente desde el hospital los derivan directamente a esta institución especializada, donde desde muy pequeños reciben un tratamiento personalizado centrado en la rehabilitación y estimulación. Aulas escolares, estimulación temprana, fisioterapia, hidroterapia, logopedia y atención sicológica son algunas de las atenciones diarias que reciben los niños discapacitados.

En el momento de llegar al centro, se dispone un “tratamiento integral adaptado a todas las edades y a los distintos tipos de gravedad de su afectación”, explica Carlos Rodríguez, responsable de comunicación de UPACE Jerez.

UPACE Jerez atiende a más de 450 familias, no sólo en Jerez y comarca, ya que “tenemos centros en Trebujena y Sanlúcar y está pendiente abrir uno en Algodonales”. Para la atención diaria de estos usuarios, en UPACE trabajan 130 profesionales, muchos de ellos personas con discapacidad.

La atención no sólo la reciben niños, ya que en la edad adulta cuando el usuario termina el periodo escolar ingresa en un centro de día o en un centro ocupacional.

Dentro de UPACE Jerez hay dos “grupos de personas” que llevan a cabo trabajos subcontratados por empresas de la calle: “Los chavales de los Centros Ocupacionales y los de los Centros Especiales de Empleo”.

Los centros ocupacionales son Unidades de Estancia Diurna con “Terapia Ocupacional” donde “acuden chavales con alguna capacidad manipulativa pero no tienen el perfil suficiente para desarrollar un puesto de trabajo normalizado en una empresa ordinaria”. Son por tanto usuarios de un centro asistencial y no profesionales en plantilla. Reciben una “beca” o “gratificación por esas labores que realizan y su trabajo lo desarrollan en nuestros propios centros de Jerez”, explica Rodríguez de Medina.

Los centros Especiales de Empleo son empresas cuya particularidad reside en que al menos el 75% de la plantilla está compuesta por personas con discapacidad. Estos sí son profesionales en plantilla con nómina.

En este sentido, en el caso de los adultos que no estén muy afectados se fomenta la integración laboral. En Dos Hermanas “tenemos un centro especial de empleo” que colabora con la empresa Crown Cork en la fabricación de latas de refrescos y “allí hay insertadas dieciséis personas”. En una filial de esta empresa se realizan labores de control de calidad en tapas de envases de alimentación. Esta inserción laboral también permite al discapacitado integrarse socialmente. Por ejemplo, se realizan diversos trabajos para bodegas de Jerez ensamblando el corcho en los tapones para las botellas, en la manufactura de servilleteros de cartón o colocando códigos de barras.
Dentro de la variedad ocupacional, con la empresa Sismo, dedicada a los simuladores de vuelo, usuarios de UPACE aplican microsoldaduras en piezas. Otros trabajos realizados por personas discapacitadas e integradas laboralmente son la limpieza de naves industriales y pistas de pádel o también la separación de materiales reciclados en la empresa Recicab.

Además, en UPACE hay un lavadero de coches que “es otra vía para integrar laboralmente a estas personas. Cada vez que alguien va allí a lavar su vehículo está contribuyendo a mantener el puesto de trabajo de una persona con discapacidad”, explica Carlos Rodríguez, así como una frutería en La Canaleja.

Una invitación al empresariado

Pero no todo queda aquí, ya que “estamos abiertos a recibir a empresarios y mostrarles lo que hacemos en UPACE por si les interesa que los chavales puedan realizar labores de trabajo diario. Dependiendo de cómo estén afectados, hay chavales que pueden hacer labores manipulativas. También hay personas que no tienen muchos condicionantes y pueden realizar una labor, digamos normal entre comillas”.

Cabe recordar que la LISMI (Ley de Integración Social del Minusválido) obliga a todas las empresas con más de 50 trabajadores en plantilla a reservar al menos el 2% de los puestos de trabajo a personas con discapacidad.

Las ayudas públicas de la llamada Ley de Dependencia se están viendo mermadas de un tiempo a esta parte y eso afecta a las familias, a las que en muchas ocasiones les cuesta enormes esfuerzos soportar el peso del gasto que conlleva atender a un familiar discapacitado.

En los centros que están concertados con la Junta de Andalucía, como es el caso de UPACE, “notamos esos problemas pero más o menos nos mantenemos”.

“Es algo complejo. La administración pública tiene un peso importante, pero todos sabemos cómo está la cosa en estos momentos. Cada vez se están recortando más servicios y hay que buscar dinero por otras vías”, añade el portavoz de UPACE.

En este sentido, “están las obras sociales de las cajas de ahorro pero cada vez quedan menos cajas de ahorro”. Afortunadamente, dentro de la búsqueda de recursos externos, “la empresa privada se está comprometiendo más”.

En estos tiempos de crisis descienden las ayudas públicas pero, en cambio, crece el voluntariado. Es la solidaridad del parado.

Desde siempre, en UPACE “fomentamos el voluntariado”, pero debido a la crisis “hay más personas en desempleo que se acercan para interesarse”, explica Carlos Rodríguez, responsable de comunicación de UPACE Jerez. Para estas personas resulta “muy gratificante ser voluntarios porque ven que hacen una labor positiva para colaborar con los chavales”.

En las imágenes adjuntas: varias dependencias de UPACE, trabajos en la planta de reciclaje RECICAB (El Puerto de Santa María); control de calidad en tapas de plástico; sala de informática adaptada; selección y montaje de palets en Crown Cork (Dos Hermanas); trabajos de manufactura para bodegas; y almacenaje de latas en otra empresa colaboradora.

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